ANTIPIRÉTICOS

Son medicamentos que disminuyen la fiebre activando ciertos mecanismos del hipotálamo (parte del cerebro responsable de regular la temperatura corporal). Entre ellos se encuentran el ácido acetilsalicílico, ibuprofeno y paracetamol, que también tienen propiedades analgésicas; los dos primeros, además, son antiinflamatorios.
Puede considerarse que una persona tiene fiebre cuando su temperatura corporal rebasa 37 grados centígrados (si es medida por vía oral o en la axila) o si es mayor a 37.5 grados (cuando se mide por el recto).
La fiebre es una señal de alarma ante infecciones causadas por virus y bacterias, que provocan la activación del sistema de defensa del organismo induciéndolo a producir sustancias que reaccionan en el hipotálamo, aumentando la temperatura por arriba del nivel normal.
Dicho incremento impide que la mayoría de los microorganismos se multipliquen, por tanto, se recomienda tomar antipiréticos sólo cuando la fiebre sea superior a 38 grados centígrados y se presenten dolores de cabeza y muscular, debilidad y cansancio intensos. 
El mas conocido es el IBUPROFENO
En un principio se utilizó como antiinflamatorio, específicamente para tratar enfermedades articulares. Posteriormente, se demostró que tiene propiedades analgésicas y antipiréticas.
Siempre que se va a tomar un antipirético es muy importante tener algunas precauciones:
Debe administrarse con agua, nunca con café, refresco o bebidas alcohólicas, ya que pueden producirse efectos negativos, como daños en el hígado.
Las personas con trastornos en estómago, por ejemplo, gastritis, colitis o úlceras deben tomar aquellos que sean inofensivos con la mucosa del estómago, como el paracetamol.
No deben tomarlos las mujeres embarazadas porque su acción puede dañar el mecanismo de coagulación de la sangre del bebé.
Deben evitarlos las personas con antecedentes de alergia y las que tienen problemas en riñones.
Los niños que padecen varicela o influenza no deben tomar ácido acetilsalicílico, pues éste se relaciona con la aparición del síndrome de Reye. En estos casos debe consultarse al médico para que prescriba un fármaco especial que ayude a bajar la fiebre y alivie el dolor.
Se recomienda tener antipiréticos para niños y adultos en el botiquín de primeros auxilios, así como un termómetro oral y otro anal.

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